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La pasada semana, CC.OO. remitió una carta al Director de RR.HH., denunciando la
situación de los participantes en los procesos de promoción vertical destinados en
sucursales a raíz de la reducción del servicio interno de correspondencia entre las oficinas
centrales y la red de sucursales del Banco. Antes, este servicio se prestaba diariamente;
desde hace ya varios meses, sólo se presta dos veces por semana, con lo que la
distribución de los materiales formativos se ha dilatado en el tiempo de manera innecesaria.
Además, como es sabido, los procesos de promoción vertical del grupo administrativo
constan de una fase formativa, en la que los participantes deben completar por escrito una
serie de cuadernillos en papel y remitirlos a Desarrollo de Recursos Humanos cumpliendo
unos plazos determinados. Pero para los trabajadores de sucursales esos plazos podrían
no coincidir con las fechas de la valija, con lo que se corría el riesgo de que no llegaran a
tiempo los cuadernillos, lo cual supondría que no superarían el proceso de promoción.
Ante una situación tan kafkiana, CC.OO. se dirigió al director de RR.HH. para exigir
soluciones. Y hay que reconocer que la División de Desarrollo, la encargada de la gestión
de los procesos de promoción vertical, ha reaccionado con rapidez, haciendo uso del
correo electrónico para la distribución de las unidades didácticas y permitiendo el envío de
los cuadernillos cumplimentados por parte de los trabajadores de sucursales.
Con esta medida se ha paliado, parcialmente y para esta cuestión concreta, la mala
comunicación por correo físico con las sucursales. Pero al ser una solución improvisada, se
nos presentan nuevas dudas:
Ya que se permite el uso del correo electrónico, ¿por qué sólo a los empleados de
sucursales, y no a los de Madrid? Máxime cuando a los empleados destinados en el
edificio de Alcalá 48 no se les permite la entrega personal de sus cuadernillos en el
Centro de Atención al Empleado, sino que se ven obligados a enviarlo por valija a Alcalá
522.
Incluso pudiendo mandar los cuadernillos por Outlook, ¿por qué hay que rellenarlos a
mano o imprimirlos y escanearlos después, en lugar de enviar directamente el
documento de word? Alguien malintencionado podría pensar que se debe al
desconocimiento de las posibilidades técnicas de las herramientas informáticas de uso
común en el Banco. Pero creemos que no es esa la razón real para utilizar un
procedimiento tan rudimentario.
Posiblemente, lo que Desarrollo de Recursos Humanos pretenda sea salvaguardar la
integridad del proceso de promoción, exigiendo la cumplimentación física de los
cuadernillos para garantizar su autenticidad. Un fin muy loable, pero que puede
conseguirse mediante otros medios ya existentes en el Banco: el cifrado y la firma
digital que está incorporada en todas nuestras tarjetas de identificación, y que sólo
requiere de su activación por el administrador informático de cada departamento /
sucursal.
Y aquí llegamos al verdadero problema de fondo: que el modernísimo y carísimo sistema
de firma digital implantado en el Banco de España, y que lleva ya más de un año en pleno
funcionamiento, en realidad no se usa porque, asombrosamente, el Banco no acepta sus
propios medios de firma digital en sus relaciones con sus propios empleados.
El Banco de España ha invertido, y sigue invirtiendo, una gran parte de su presupuesto
para que estemos a la última en el terreno de las herramientas informáticas que utilizamos.
Pero ese esfuerzo económico no ofrece todo el rendimiento que podría dar porque falla la
aplicación de toda esa tecnología a la actividad cotidiana del Banco. Y así se acaba
llegando a que los cuadernillos de la promoción se tengan que hacer a mano y escanearse
para mandarlos a Desarrollo; como ponerle ruedas de madera a un Ferrari.
Lo que lleva a preguntarse a qué espera el Banco para rentabilizar la inversión en el
sistema de firma electrónica, poniendo en práctica los procedimientos que permitan
utilizarla para todos los trámites – préstamos, solicitudes de obras sociales, vales de
vacaciones, promoción vertical, etc.- que los empleados debemos seguir. La implantación
de los medios tecnológicos, que es lo más caro y difícil, ya se ha hecho: ¿para cuándo lo
fácil?
Desde CC.OO. seguiremos exigiendo que se aplique el sentido común y se dé solución a
los problemas que se han planteado en el desarrollo de los procesos selectivos.
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